Importing my car to France!

Durante mucho tiempo, cada 8 semanas, hice el viaje de ida y vuelta de unos 1.630 km en coche hasta nuestra casa en el Reino Unido, en parte para que mi seguro siguiera teniendo validez y en parte para abastecerme de tallarines de pollo, marmite y mantequilla de cacahuete y ‘llenar nuestra bodega o, mejor dicho, botellero.

Mi viejo y obediente Cerdito Kangoo, que cumplirá 14 este año, estaba valorado en 2.000£ como mucho e importarlo a Francia me hubiera costado unas 1.500£ o eso creía yo. Pero después de pasarme varios meses mirando coches de segunda mano carísimos, me di cuenta de que, a pesar del coste,  y ‘le dossier’ (la solicitud) que hace que una hipoteca parezca una tontería, tendría que coger el toro por los cuernos y el Cerdito tendría que convertirse en Cochonnet.

Voy a ahorrarles los detalles sobre el proceso de solicitud, pero lo conseguí por el elevado coste de 100 euros (¡¡porque era tan viejo!!) y el día que conseguí mi matrícula francesa fue memorable. ¡Nunca me he sentido tan francesa! Y la felicidad de que me adelantaran o me rozaran la parte trasera del coche la gente local fue una liberación.

Ayer lo llevé a su primera ITV. Llegué al taller con tiempo de sobra. La señora me pidió permiso de circulación. Le expliqué que todavía no lo tenía y que solo tenía un papel temporal. Apunto a la fecha de expiración, en la que yo no me había fijado.  No tenía los documentos en regla… Debía ir al ayuntamiento cuanto antes.

Milagrosamente estaba abierto. Le expliqué la situación al joven del mostrador. Sigo esperando a recibir mi permiso de circulación, le expliqué. ¡Qué raro! comentó. Parece que usted ha firmado su recepción hace varios meses. ‘Le aseguro que nunca he recibido la tarjeta gris del permiso de circulación, insistí. ‘Tendremos que investigarlo. Puede que nos lleve varios meses y mientras tanto…’ La amenaza de quedarme sin coche me hizo recordar algo. ¿Podría enseñarme cómo es?, le pedí. Llamó al cliente de al lado y él sacó un trozo de papel (no tarjeta) color crema (no gris) con una cuadrado gris brillante. Me vino a la cabeza la clara imagen de haber abierto una carta y haber visto ese mismo documento. ‘Me disculpe profusamente, me puse roja, (¡me parece que uso esta expresión muy a menudo!) y me fui corriendo.

Sigo teniendo el volante a la derecha por lo que algunos giros son un poco complicados y ‘los peajes una pesadilla cuando estoy sola pero, después de todo, estoy feliz como una perdiz dando una vuelta a la velocidad límite y sintiéndome con todo el derecho. ¡Viva mi Cerdito!